El coreógrafo Benjamin Millepied deja la Ópera de París

“Ha sido un honor, pero lo más importante para mí es crear, sentirme inspirado por mis bailarines y ayudarles a que mejoren. Este cargo, tal como existe hoy, no está hecho para mí”, dijo Millepied en una concurrida rueda de prensa en el Palais Garnier. El coreógrafo se negó a responder las preguntas de los medios. En un comunicado previo, Millepied había apoyado su decisión en “motivos únicamente personales”. Había llegado en noviembre de 2014, presentado como un salvador, el hombre que iba a transformar para siempre una institución legendaria pero algo anquilosada.
Millepied anunció su renuncia como director del ballet parisino por “motivos personales”, entre reproches de la compañía. Será sustituido por la bailarina Aurélie Dupont
Sin embargo no pudo ocultar que su renuncia se produce en un contexto de tensión entre el director y su compañía. Millepied no habrá logrado reformar este cuerpo de 150 bailarines, enfrentándose al enojo de algunos de sus integrantes, que se han sentido arrinconados durante su mandato, y también al bloqueo de una institución gobernada por jerarquías infranqueables y dinámicas internas heredadas de otro tiempo. Por ejemplo, su voluntad de programar más danza contemporánea que ballet clásico no gustó a todo el mundo, como tampoco sus intempestivas declaraciones de los últimos meses en los medios, que dejaban entrever un hartazgo respecto al cargo. En otra entrevista, publicada por el diario Le Figaro, Millepied añadió que la Ópera de París era “una burbuja” donde las coreografías no se modernizaban “desde los tiempos de Nureyev, que lleva 22 años muerto”. “Les parece bonito montar La bayadera o El lago de los cisnes. La presión comercial es considerable y se apoyan sobre los grandes títulos que llenan las salas”, protestó entonces.

Pero el mandato de Millepied también tiene aristas positivas. El programa de su única temporada programada –a la que seguirá una segunda, que será presentada el 10 de febrero y que cuenta con dos espectáculos propios– demuestra una firme voluntad de ruptura y apertura. Millepied ha invitado a la Ópera a coreógrafos iconoclastas como George Balanchine, William Forsythe, Jérôme Bel o Anne Teresa de Keersmaeker. Además, su personalidad joven y mediática ha multiplicado el interés por una institución algo vetusta. Millepied creó una plataforma digital (3e Scène) donde invitaba a artistas, cineastas y escritores a interactuar con el mundo de la ópera. Entre ellos, nombres prestigiosos como los de Xavier Veilhan, Alex Prager, Mathieu Amalric, Rebecca Zlotowski o Éric Reinhardt. Desde que accedió al cargo, las donaciones del mecenazgo privado se han multiplicado: solo en una gala celebrada en septiembre de 2015, Millepied logró recaudar un millón de euros.

Millepied será sustituido por Aurélie Dupont, antigua bailarina estrella de la Ópera de París, que se retiró en mayo pasado a los 43 años, tras rechazar una oferta para trabajar con él como mano derecha. Dupont, que pasó más de tres décadas en la Ópera de París y ha bailado con coreógrafos como Pina Bausch y Angelin Preljocaj, se ha mostrado más conciliadora al aceptar el cargo. “Esta casa es como una anciana a la que hay que respetar. Tengo paciencia y sé que no se puede reformar de inmediato”.

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